Diego Gómez García.- El primer partido de los octavos de final transcurrió según el guion previsto y sin grandes sorpresas. Porque si durante la fase de grupos el Movistar Estudiantes se había comenzado a perfilar como uno de los favoritos para ganar el torneo, en el primer partido a vida o muerte acabó de confirmarlo. El cuadro de Víctor Barroso fue un ciclón que arrasó al Bosco Salesianos durante buena parte del encuentro para dejarlo, muy rápidamente, sin la más mínima opción de avanzar de ronda.

El cuadro madrileño basó su juego en transiciones rápidas y precisas. Tanto, que muchas jugadas de tan solo tres o cuatro pases acabaron con una canasta más sumada al lado madrileño del marcador. El conjunto ourensano, por su parte, tampoco se dejó ir. Porque aunque su porcentaje anotador fue ampliamente inferior al de su rival, lo cierto es que desplegaron un baloncesto correoso y, con orgullo, trataron de agotar sus opciones.

La segunda parte, del mismo modo, trajo consigo a un Estudiantes decidido a cerrar por la vía rápida una victoria segura. Y así fue, el conjunto madrileño desactivó con bastante solvencia las tentativas gallegas y se mantuvo firme y regular tanto en el tiro lejano como bajo el aro. La combinación fue perfecta y la victoria categórica.

Parciales: 27-11; 13-8 (40-19); 20-14 (60-33)

 

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